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Cuando se observa que los malos resultados académicos son lo habitual, generalmente suelen deberse a algún tipo de trastorno de aprendizaje, retrasos en el desarrollo, enfermedades neurológicas que generalmente conducen al fracaso escolar.

El fracaso escolar se puede clasificar en cuatro tipos:

  • Primario: aparece en los primeros cursos de escolarización con una falta de atención acentuada, bajo rendimiento, estancamiento respecto a otros compañeros…
  • Secundario: normalmente se manifiesta en las últimas etapas de Primaria y, especialmente, en el paso a Secundaria (a partir de los 12-13 años) entre alumnos que hasta ese momento obtenían buenos resultados académicos. El paso del colegio al instituto y/o la adolescencia son algunas de las causas más comunes del fracaso escolar en secundaria.
  • Circunstancial: es transitorio y aislado, ya que aparece en un momento determinado por causas excepcionales (muerte de un progenitor, cambio de centro, problemas con los amigos…). Es fácil abordarlo si se identifican bien los motivos.
  • Habitual: se da cuando los malos resultados académicos son lo habitual en todas las etapas educativas.

 

El fracaso escolar se puede dar por muchos motivos:

  • Problemas de aprendizaje: es un campo amplísimo que puede ir desde las dificultades motoras a la dislexia, pasando por la discalculia o TDAH.
  • Discapacidad visual o auditiva.
  • Falta de madurez: influye en la atención, memoria o asimilación de conceptos…
  • Trastornos psicológicos: factores emocionales o motivacionales, fobias, miedos acusados, temores… lo que puede desencadenar en problemas de socialización y dificultades para integrarse en el centro escolar.
  • Acoso escolar: puede ser físico, verbal, relacional, a través de las redes sociales…
  • Poca motivacióno interés por lo que le enseñan.
  • Dificultades para concentrarse.
  • Adicciones: pueden aparecen en la etapa de Secundaria y no solo respecto al alcohol y drogas, sino también a las nuevas tecnologías.
  • Factores intelectuales.
  • Técnicas de estudio inadecuadas.
  • Que el niño tenga altas capacidades.

Estos son los errores más frecuentes que enquistan y perpetúan el problema y  que debemos evitar

  • Se produce un error si el profesorado y/o los padres consideran que el niño no se esfuerza lo suficiente porque no quiere. Sin preguntarse seriamente qué le pasa al niño, le están responsabilizando de sus malos rendimientos y le hacen sentir culpable. El niño es reconvenido a causa de sus trastornos de aprendizaje. Se le somete a mayor presión. Se le castiga si no trabaja. Se le compara con otros niños. Se le razona que si no trabaja es porque no se esfuerza. En otras palabras, no se detecta la dificultad real del niño y se pone en marcha una mala solución: presionar al niño.
  • Se produce otro error si el médico pediatra minimiza el asunto. “Esto es evolutivo”, “Ya cambiará”, “Es la edad” o “Daremos unas vitaminas” son algunas de las frases que definen esta actitud. No digamos si el médico pediatra se añade al carro de las inculpaciones: “Es que este niño es muy vago, ya se sabe” o “No todos son lumbreras” son ejemplos de algunas actuaciones que no corregirán los trastornos del niño. En otras palabras, una mala solución: frivolizar el trastorno.
  • El psiquiatra o psicólogo infantil puede contribuir a complicar el proceso si carga el acento en unos problemas equivocados. Si, en lugar de detectar y tratar una dislexia, por ejemplo, le organiza al niño sesiones de psicoterapia en nº de 3 por semana. Es probable que el niño quede muy psicológicamente tratado, pero nada nos garantiza que vaya a mejorar su eficacia lectora. En otras palabras: se puede montar un tratamiento erróneo.
  • Si el psiquiatra o psicólogo hace un mal diagnostico de  las capacidades mentales del niño, pasando por alto un retraso de lenguaje, o un trastorno de concentración.

Por ello es muy importante desde edades tempranas  observar y analizar aquellas cuestiones que pueden influir, años más tarde, en el fracaso escolar. Ante niños que no atienden nunca en clase, que muestran falta de interés, que suspenden de forma continuada, que no son capaces de leer con 8 años… hay que permanecer alerta y activar determinados protocolos porque pueden ser síntomas de enfermedades neurológicas, problemas en la familia, acoso escolar, etc. La detección precoz es primordial para implementar las medidas pertinentes (como adaptaciones curriculares).

 

Para resolver con éxito los problemas escolares es importante evaluar y diagnosticar la causa de la dificultad en el aprendizaje. De este modo podemos implementar el programa más adecuado a las necesidades del niño o el adolescente.

En Codex Psicología, te ayudamos a diagnosticar la causa y a encontrar soluciones realizando un tratamiento individualizado que atienda a las causas del fracaso escolar y se le ofrece al niño o adolescente las estrategias más adecuadas para conseguir unos buenos resultados académicos.

 

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