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En psicología, y especialmente en las Terapias de Aceptación y Compromiso, la metáfora es una herramienta muy utilizada. Es importante que la metáfora que se utilice sea eficaz y no una mera narrativa en la que el paciente no se vea reflejado. Para ello, es conveniente que cumpla las siguientes condiciones:

  • Transmitir un mensaje de forma clara y agradable.
  • Que sea consistente con el grado de desarrollo de la persona.
  • Que establezca una correspondencia clara entre el problema de la persona y la experiencia que narra.
  • Que posea una estructura de acción. La metáfora tiene que reflejar los pasos a dar por el paciente para cambiar su comportamiento.
  • Que ofrezca una solución.

Un ejemplo es   es la Metáfora del hombre y el  hoyo, de como una persona puede utilizar la estrategia equivocada para salir de una situación difícil, y darse cuenta de ello.

 Un hombre iba por el campo, llevando una venda en los ojos y una pequeña bolsa de herramientas. Se le había dicho que su tarea consistía en correr por ese campo con los ojos vendados. El hombre no sabía que en la granja había hoyos grandes y muy profundos, lo ignoraba completamente. Así que empezó a correr por el campo y cayó en uno de esos grandes agujeros. Empezó a palpar las paredes del hoyo y se dio cuenta de que no podía saltar fuera y de que tampoco había otras vías de escape. Miro en la bolsa de herramientas que le habían dado, para ver si había algo que pudiera usar para escapar del hoyo, y encontró una pala. Eso es todo lo que tenía. Así que empezó con diligencia, pero muy pronto advirtió que no salía del hoyo. Intento cavar más y más y más y más rápido, pero seguía en el hoyo. Lo intento con grandes paladas y con pequeñas, arrojando lejos la tierra o arrojándola cerca… pero seguía en el agujero. Todo ese esfuerzo y todo ese trabajo, y lo único que conseguía es que el hoyo se hiciese cada vez más y más profundo. Entonces se dio cuenta, que cavar no era la solución, no era la forma de salir del hoyo, al contrario, cavando es como se hacen los hoyos más grandes. Entonces empezó a pensar que quizás todo el plan que tenía estaba equivocado y que no tenía solución, ya que cavando no pueda conseguir una escapatoria, lo único que hacía era hundirse más.

Quizá, puedas haber intentado encontrar paralelismos de algún tipo entre esta historia y la vida real, pues de eso suelen ir las metáforas e incluso más si cabe, las metáforas que cuentan los psicólogos. Tal vez pueda ayudar desengranar algún aspecto de esta historia. Como advertimos desde un comienzo, el hombre parecía disponer de pocos medios para afrontar tan dramática situación futura: ojos inutilizados y herramientas que sólo sirven para hundirle más.

 A veces, escogemos una estrategia equivocada para tratar de salir de un problema y no nos damos cuenta de ello. Es posible, que, como el hombre de la metáfora anterior, pensemos que estamos empleando distintas estrategias (grandes y pequeñas paladas, arrojando la tierra lejos o cerca…) pero, en esencia, se trata del mismo plan, seguir cavando en el hoyo y seguir agrandando el problema.

¿Por qué no somos capaces de verlo? Porque tenemos una venda en los ojos y porque nos han enseñado que con una pala solo se puede cavar. Tal vez, no nos hayamos dado cuenta de que tenemos otras herramientas en la bolsa o puede que no hayamos pensado que la pala puede tener otras utilidades.

Por otro lado, el agotamiento no ayuda a pensar con claridad y el miedo hace que trates de cavar más deprisa a la desesperada.

Así que, si estás en un agujero, párate, mira en otras direcciones, pero, sobre todo… ¡Deja de cavar!

Centro Codex Psicología Vigo y Ourense