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El Burnout o Síndrome de quemarse por el trabajo es un concepto que aparece en los años setenta. El primero en verlo como un problema de salud vinculado a la actividad laboral fue Freudenberguer (1974), quien lo describió como “una experiencia de agotamiento, decepción y pérdida de interés por la actividad laboral que surge en los profesionales que trabajan en contacto directo con las personas en la prestación de servicios como consecuencia del ejercicio diario del trabajo”.

 

El Burnout puede deberse a causas muy diversas, relacionadas generalmente con la carga del trabajo y con la imposición de exigencias de resultados difíciles de cumplir. Con la situación actual que estamos viviendo los profesionales sanitarios van a trabajar un día tras otro viendo como el número de muertes continúa aumentando, como si no se pudiese controlar el fenómeno y sus esfuerzos fueran insuficientes.

Además las situaciones que están viviendo como comunicar malas noticias, comunicar a los familiares la pérdida de un ser querido, presenciar fallecimientos de manera más frecuente y en condiciones más traumáticas, como en las que los familiares no se pueden despedir;  son situaciones especialmente intensas y difíciles, que pueden superar su capacidad para tolerarlas, llegando su límite.

Con lo cual están expuestos a las tres dimensiones clave del Burnout  que son: cansancio emocional, despersonalización y falta de realización personal (Maslach, Schaufeli y Leiter, 2001).

El cansancio emocional representa la dimensión individual del Burnout. Está relacionado con el hecho de intentar abarcar demasiadas cosas y con el sentimiento de que los recursos emocionales y físicos están agotados. Es la manifestación primaria del síndrome y su dimensión central. Es la dimensión que más comúnmente se declara por parte de los sujetos que sufren Burnout.

La despersonalización representa la dimensión contextual interpersonal del Burnout. Hace referencia a una respuesta, insensible o excesivamente distanciada frente a diversos aspectos del trabajo. El distanciamiento tiene una relación muy directa con el agotamiento, ya que los sujetos utilizan el distanciamiento cognitivo, mediante indiferencia, cuando están agotados o desanimados.

La falta de realización personal representa la dimensión de autoevaluación del Burnout. Se refiere a sentimientos de incompetencia y a una falta de realización y productividad en el trabajo

La falta de eficacia profesional, el sentimiento de competencia y de falta de éxito parece surgir de una falta de recursos relevantes, mientras que el agotamiento y la despersonalización surgen de la sobrecarga de trabajo y de la existencia de conflictos en las relaciones sociales en el contexto de trabajo.

La crisis sanitaria actual por el Covid -19 podría fomentar que este síndrome cuya prevalencia en España, según un estudio de Grau, Flichtentrei, Suñer, Prats y Braga  (2009) era de casi el 15%, especialmente en medicina, y seguido posteriormente de enfermería; siendo mayor en personal que trabaja en urgencias (17%) seguido de internistas (15%) aumente significativamente, lo cual hace que este tema me resulte especialmente interesante para una reflexión, ya que los sanitarios están lidiando con mayor frecuencia e intensidad, con situaciones que implican una alta activación emocional  que puede desgastarlos; ya que tiene que tomar decisiones tratando de equilibrar el gran número de pacientes con los recursos disponibles y enfrentarse a la impotencia del gran número de pérdidas de vidas humanas.

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