Las relaciones de pareja
Una relación de pareja es aquella en la que dos personas comparten su vida, sus aficiones y su tiempo, sin depender el uno del otro. Pero las parejas no son estáticas, sino que evolucionan y cambian desde que nacen hasta que desaparecen o se disuelven.
Al principio de una relación romántica se produce un enamoramiento en el que, de manera inconsciente, nos centramos en los aspectos positivos de nuestra pareja, dejando de lado todo lo negativo que nos puede disgustar de ella. Sin embargo, con el tiempo comenzamos a prestarle más atención a esas conductas que nos disgustan, lo que acaba generando conflictos entre los dos.
Cuando las dificultades en la pareja van en aumento esta se ve resentida, lo que va afectando poco a poco a la calidad de la relación. En estos casos, las muestras de cariño y afecto dentro de la pareja van desapareciendo (incluyendo la sexualidad), el tiempo común de calidad disminuye y la comunicación entre los dos se entorpece. Cuando no somos capaces de resolver estos conflictos de manera satisfactoria por nosotros mismos podemos plantearnos la opción de acudir a terapia de pareja.
¿Qué es la terapia de pareja?
Es un hecho innegable que los conflictos en la pareja surgen de manera natural, pero estos no tienen por qué ser negativos. De hecho, al contrario de lo que puede parecer, los conflictos pueden ayudarnos a mejorar y a crecer, ya que nos proporcionan un punto de vista diferente al nuestro. Sin embargo, cuando la manera de afrontarlos no es la adecuada, las consecuencias pueden ser muy graves para la pareja, dando lugar a un gran deterioro, a un distanciamiento de los miembros y, en los casos más graves, a la ruptura de la pareja.
La terapia de pareja es un proceso terapéutico en el que un profesional, en este caso, un psicólogo, ayuda a resolver los problemas de una pareja, mejorando la calidad de su relación y fortaleciendo la conexión entre ambos. De esta manera se fomenta un entorno seguro en el que se desarrolla la comunicación, el respeto y el crecimiento de la pareja.
Objetivos comunes en la terapia de pareja
No todas las personas ni las parejas son iguales, por lo que se deben tener en cuenta las características propias de cada relación. A pesar de ello, encontramos diferentes objetivos comunes a la hora de realizar una intervención de pareja:
- Ayudar a tomar conciencia y a comprender los problemas de la parejas.
- Aprender las habilidades necesarias para poder aceptar los aspectos que no se habían tenido en cuenta hasta el momento y que dan lugar a dificultades y discusiones.
- Aprender diferentes habilidades que nos ayuden a adaptarnos a los cambios que surgen en la relación.
- Adquirir los recursos necesarios para poder hacer frente a los conflictos que surgen en la pareja y resolverlos de manera sana y empática hacia el otro y hacia nosotros mismos.
- Promover una comunicación más abierta y fluida que permita llegar a acuerdos y a una reconciliación. Si la comunicación de por sí es tremendamente importante en las relaciones con los demás, lo es aún más, si cabe, en una relación de pareja. Una buena comunicación facilitará el entendimiento entre ambos y mejorará en gran medida la calidad de la relación.
Causas más habituales de conflictos en la pareja
Más allá del motivo de consulta, en la base de los conflictos de pareja casi siempre hay dos problemas fundamentales: las dificultades en la comunicación y la escasa aceptación del otro.
Los problemas de pareja abarcan todas aquellas conductas que perjudiquen a uno o ambos miembros de la pareja, así como a la dinámica de la relación.
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- Desequilibrio de poder.
- Escasa intimidad.
- Falta de compromiso.
- Apego inseguro.
- Insatisfacción sexual.
- Infidelidad.
- Falta de cooperación.
- Agresividad y violencia.
- Injerencia de la familia de origen
- Escasa confianza.
- Diferencias culturales
- Conflictos diarios. Por ejemplo, a la hora de realizar tareas domésticas o discrepancias en la educación de los hijos.
- Expectativas demasiado elevadas o poco realistas de la pareja.
- Intentos de cambiar aspectos de la pareja de una manera no consensuada e impositiva.
- Culpar al otro de los errores, obviando nuestra responsabilidad en las discusiones.
- El resentimiento por hechos y conflictos pasados que no se han resuelto de manera satisfactoria.
- Falta de atención por parte del otro integrante de la pareja.
- El entorno (familiares, amigos…).
Posibles aspectos a trabajar durante la terapia de pareja
- Solución de problemas. Una parte fundamental de la terapia es aprender a afrontar un conflicto de manera constructiva. Para ello, debemos tener en cuenta lo siguiente:
- No debemos ignorar el conflicto. A pesar de que tengamos la sensación de que haciendo esto mantenemos la estabilidad y la armonía de la pareja, esto da lugar a que poco a poco dejemos de lado nuestras necesidades y pueda aparecer una sensación de desencanto hacia la pareja, así como otros síntomas psicológicos como la ansiedad o la depresión.
- No debemos depositar toda la responsabilidad del cambio en nuestra pareja, esperando que se produzca un cambio de actitud o de comportamiento automático.
- En ocasiones, cuando aumentan los conflictos en la relación, intentamos buscar refugio en personas o actividades externas a la pareja. Cuando el objetivo es evitar el conflicto y la confrontación, esto puede hacer que poco a poco nos alejemos de nuestra pareja
- Evaluación y discusión de las distorsiones cognitivas de los miembros de la pareja (expectativas poco realistas, pensamientos polarizados de “todo o nada”, sobregeneralización…).
- Planificación del tiempo. Es recomendable llegar a un equilibrio entre las actividades realizadas de manera individual por cada uno de los miembros y las realizadas en pareja. Realizar actividades agradables de manera conjunta puede mejorar la confianza y fomentar un acercamiento emocional entre los dos.
- Mejorar el clima emocional de la relación mediante diferentes actividades que permitan centrarse en los aspectos positivos del otro. Por ejemplo: pedir las cosas de manera amable, agradecer los gestos positivos que nuestra pareja tiene con nosotros, expresar nuestros sentimientos y nuestro afecto… Esto puede dar lugar a que nos sintamos más próximos y unidos a nuestra pareja, a que la relación sea más cálida y a que sintamos una mayor confianza.
- Fomentar una comunicación empática, exponiendo nuestro punto de vista e intentando respetar y entender el del otro.
- Terapia sexual: Consiste en intervenir sobre los problemas sexuales que se dan dentro de la pareja.
Cuándo pedir ayuda
- Alguno de los miembros, o ambos, han manifestado su inconformidad con el estado actual de la relación.
- Los problemas han afectado a la vida sexual de la pareja.
- Las discusiones van en aumento.
- Sensación de ser incapaz de comunicarse con el otro.
- Disminución del bienestar o calidad de vida en uno o ambos miembros.
