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Los problemas de ansiedad son bastante habituales en niños y adolescentes, pero se ha observado que los casos han aumentado tras la nueva situación crítica sociosanitaria. Según parece, el confinamiento y los cambios drásticos en el estilo de vida derivados de la emergencia sanitaria acontecida, han tenido una repercusión psicológica importante en una parte de la población, no solo adulta sino también infantojuvenil.

La existencia de unos niveles intensos de ansiedad en esta población, así como las escasas habilidades de afrontamiento y manejo de la misma, ocasiona el deterioro significativo de diversas áreas como la familiar, escolar, social… La ansiedad puede estar originada por diferentes motivos y es fundamental la detección y diferenciación del tipo de ansiedad ante el que nos encontramos para hacer un buen diagnóstico y un tratamiento eficaz. En este caso, se hará referencia a la ansiedad por separación (TAS), un trastorno infantil poco conocido por la población general pero importante por sus efectos negativos para el desarrollo de quien la sufre, dado que si no se resuelve, las consecuencias psicológicas también se mantendrán en la adultez. Cuando se trata de niños y adolescentes, es frecuente que si padecen alguna problemática, ésta esté relacionada con el colegio o tenga influencia en el crecimiento académico, ya que es un lugar en el que pasan muchas horas cada semana y usual fuente de conflictos. Por esto, es importante diferenciar la ansiedad por separación de los miedos escolares.

Los miedos escolares se caracterizan por el miedo manifestado respecto a cualquier elemento relativo a la escuela. Aunque en algunos casos son temores transitorios que remiten espontáneamente, en otras ocasiones la elevada intensidad del miedo hace que el menor rechace por completo la asistencia al colegio. Sin embargo, los niños que padecen este problema, sí son capaces de llevar a cabo con normalidad otras actividades ajenas al núcleo familiar, algo que no sucede así en la ansiedad por separación.

En la ansiedad por separación, el niño se niega a realizar cualquier actividad que implique la ausencia de sus figuras de referencia. Esto constituye un grave problema ya que afecta directamente no solo a su desarrollo académico, sino a su integración social, sus relaciones con el grupo de iguales y multitud de actividades gratificantes y beneficiosas en las que no participa. Es importante resaltar que la ansiedad por separación es muy común en la infancia y cumple una función protectora y de supervivencia. Se considera un problema sólo cuando esta ansiedad es incapacitante, excesiva, desproporcionada, o sucede en una etapa del desarrollo en la que no es adaptativa y por tanto no contribuye a que el niño se ajuste a su entorno de forma óptima.

En la siguiente tabla se detallan los síntomas del Trastorno de ansiedad por separación 309.21 (F93.0) extraídos del DSM V de la Asociación Americana de Psiquiatría, a fin de esclarecer para el lector/a cómo se manifiesta esta patología. Se define como “Miedo o ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del individuo concerniente a su separación de aquellas personas por las que siente apego, puesta de manifiesto por al menos tres de las siguientes circunstancias” (APA, 2013)

1.     Malestar excesivo y recurrente cuando se prevé o se vive una separación del hogar o de las figuras de mayor apego.
2.     Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las figuras de mayor apego o de que puedan sufrir un posible daño, como una enfermedad, daño, calamidades o muerte.
3.     Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de que un acontecimiento adverso cause la separación de una figura de gran apego.
4.     Resistencia o rechazo persistente a salir, lejos de casa, a la escuela, al trabajo o a otro lugar por miedo a la separación.
5.     Miedo excesivo y persistente o resistencia a estar solo o sin las figuras de mayor apego en casa o en otros lugares.
6.     Resistencia o rechazo persistente a dormir fuera de casa o a dormir sin estar cerca de una figura de gran apego.
7.     Pesadillas repetidas sobre el tema de la separación.
8.     Quejas repetidas de síntomas físicos cuando se produce o se prevé la separación de las figuras de mayor apego.

 

Ante cualquier sospecha de este problema, se recomienda acudir a especialistas. Una vez que la ansiedad por separación se ha detectado y ha sido diagnosticada mediante la entrevista clínica y la aplicación de pruebas psicométricas, el siguiente paso es la terapia psicológica.

Actualmente, existen tratamientos psicológicos bien establecidos, con eficacia demostrada para intervenir en trastornos psicológicos como la ansiedad por separación, tanto en el caso de los niños como en el de los adolescentes. Los profesionales de la psicología cuentan con los recursos adecuados para ayudar a las familias a lidiar con esta problemática. La idea, para terminar, es trasladar al lector o lectora, la importancia de la salud mental en cualquier etapa de la vida, pero sobre todo, en la infancia y la adolescencia ya que son periodos críticos que repercutirán en la vida adulta. Por esta razón, la intervención de especialistas de la salud mental en cualquier problema psicológico que esté siendo un obstáculo en la vida del niño/a es vital para recuperar y preservar la calidad de vida de menor y por extensión, de la familia.

 

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