¿Tengo una familia tóxica?

Las personas que componen la familia, son una de nuestras redes de apoyo más cercanas. Estas nos acompañan a lo largo de nuestro desarrollo y de nuestra vida, teniendo así un impacto en la manera de enfrentarnos al mundo y de entender la vida.

Pero… ¿siempre es un impacto positivo? La respuesta es no. 

Si nuestra familia ejerce una influencia positiva, significa que nos hemos criado en un entorno funcional y positivo, donde han cubierto nuestras necesidades básicas, hemos recibido cariño, protección, autonomía, existían unas normas claras pero flexibles, nos han ayudado a desarrollar nuestra identidad personal y nos hemos comunicado de manera asertiva.

Por el contrario, existen familias disfuncionales, también llamadas familias tóxicas que obstaculizan la felicidad y el correcto desarrollo de sus miembros, en especial de los menores. Esto hace que los psicólogos, presten especial atención a las distintas relaciones interpersonales que se desarrollan en el seno de las familias. 

¿Cuáles son las señales para identificar a una familia tóxica?

En este punto, cabe señalar que los psicólogos y expertos en dinámicas familiares nos recuerdan que más que centrarnos en las familias tóxicas, deberíamos hablar de “padres tóxicos”.

Las señales más comunes son:

  • Alguno de los progenitores tiene un trastorno psicológico o problema de adicción.
  • Baja autoestima en el padre o en la madre.
  • Existencia de un evento traumático o de un abuso dentro de la familia.
  • Uno o ambos progenitores están ausentes.
  • Incapacidad para comportarse de forma coherente y consistente
  • Existencia de roles invertidos los hijos son los que se encargan del cuidado (físico y/o emocional) de los padres.
  • Falta de afecto y cariño.
  • Alto nivel de exigencia y necesidad  
  • Expectativas irreales respecto a la pareja y a los hijos.
  • Abuso del poder y un estilo autoritario.
  • Hay una carencia de afectividad y escaso apego
  • Muchos conflictos entre los miembros 
  • Falta de comunicación. 
  • Presencia de abusos, ya sean a nivel físico o psicológico
  • Falta de coherencia, baja confiabilidad por parte de alguno de los padres.
  • Dificultades en respetar el espacio vital de sus miembros
  • Dificultades para mantener un equilibrio entre establecer normas y hábitos de comportamiento y reforzar o consentir a los hijos.

¿Cuáles son las consecuencias de formar parte de una familia tóxica?

Si definimos a las familias toxicas como a todas las familias que no permiten el desarrollo integro y libre de sus miembros, podremos inferir que algunas de las consecuencias de formar parte de este tipo de familia, podrían ser: 

  • Baja autoestima.
  • Alta autoexigencia con nosotros mismos o con los demás.
  • Ser muy autocrítico.
  • Dificultades para realizar una buena gestión emocional y para entablar relaciones con nuestros iguales.
  • Problemas de ansiedad y/o depresión.
  • Sentimientos de inseguridad y falta de autonomía
  • Puede llegar a derivar a problemas de adicción de sustancias o trastornos de conducta alimentaria o de personalidad.

¿Qué podemos hacer si formamos parte de una familia tóxica?

La familia nos viene impuesta y no podemos cambiarla si no nos aporta estabilidad, seguridad y afectividad. Además, cuando somos pequeños no tenemos recursos para poner límites a las relaciones tóxicas familiares, así que todos nos adaptamos a las características de nuestras propias familias biológicas, pero a llegar a la adultez debemos aprender cómo frenar esas relaciones que tanto daño nos han hecho y nos hacen. ¿Pero cómo hacerlo?

El primer paso sería tomar conciencia de la situación en la que estamos.

Tras tomar conciencia, debemos centrarnos en nuestro bienestar. 

Poner límites dentro de la familia.

Alejarse de esta.

Trabajar los sentimientos de culpa que pueden surgir si nos alejamos.

Trabajar sobre el tipo de apego que tenemos para conseguir tener un apego saludable.

Es cierto, que hacer todo esto solos es complicado, por ello es importante acudir a profesionales que nos ayuden a realizar estos cambios. 

De igual manera, existe la terapia familiar donde se trabaja de forma conjunta con los miembros de la familia para buscar el bien común. Este tipo de terapia se centra en mejorar los estilos de comunicación y en dotar de herramientas para resolver conflictos.

Este contenido tiene un objetivo meramente informativo. Si sientes que necesitas ayuda solicita una consulta con un profesional.

Artículo documentado por:

Concepción Cendón Dacosta

Concepción Cendón Dacosta

Concepción Cendón es Directora y fundadora de los centros “Codex Psicología y Codex Formación” con una trayectoria de 20 años de experiencia. Es Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Clínica y de la Salud y con formación en Psicología Jurídica (Nº 3026 del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia). Es miembro del Listado Oficial de Peritos psicólogos para la administración de justicia en los ámbitos del derecho civil y penal y también del Equipo de Intervención Psicológica en los casos de Adopción Internacional, del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia. Su pasión y vocación por la psicología le ha llevado a especializarse en diferentes ámbitos como, intervención en crisis, duelo patológico, altas capacidades intelectuales o neuropsicología, y a estar formándose y actualizándose constantemente en diversas teorías y técnicas psicológicas como terapia cognitivo-conductual, terapias de tercera generación y terapia con realidad virtual.

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