Fobias, Que son y Como superarlas

Miedo como sinónimo de fobia.

Hoy en día el término fobia es ampliamente conocido, pero en ocasiones lo utilizamos como sinónimo de miedo, y aunque el miedo, la fobia y la ansiedad causan malestar a la persona y provoca un deterioro en diferentes áreas de su vida, realmente son conceptos diferentes. 

  • Por un lado, el miedo es una emoción básica y universal que tiene una función clara: ayudarnos a evitar aquello que nos puede causar algún daño (como un incendio o un animal salvaje). 
  • Una fobia específica, sin embargo, es un miedo irracional o excesivo hacia un objeto, animal o situación, que no se corresponde con el peligro real que representa y que nos genera una gran angustia y ansiedad. 

Debemos destacar también que, aunque el miedo y la ansiedad suelen darse ante una situación que puede implicar un peligro, cuando tenemos miedo a algo solemos tener los suficientes recursos como para gestionarlo, mientras que en las fobias la ansiedad nos sobrepasa y nos impide actuar de un modo racional o funcional.

Las fobias presentan las siguientes características:

  • Es un tipo de trastorno de ansiedad. De hecho, es uno de los más prevalentes, siendo más habitual en mujeres.
  • El objeto o la situación fóbica genera malestar siempre o casi siempre.
  • Generalmente realizamos conductas de escape o de evitación para no enfrentarnos al objeto o huir de la situación que nos provoca ansiedad.

Síntomas.

Las fobias producen diferentes síntomas, los cuales no solo interfieren con la salud de las personas, sino que también repercuten en diferentes áreas de nuestra vida, como puede ser el ámbito social (evitar hacer cosas porque el miedo nos sobrepasa), el familiar (generar conflictos con personas cercanas) o el laboral (cuando nos impide realizar acciones que interfieren con nuestro desempeño profesional). 

En este caso, el síntoma más característico de las fobias es la ansiedad, es decir, un miedo intenso que se produce cuando anticipamos que un suceso o una situación va a ser negativa para nosotros. Sin embargo, muchas veces nos equivocamos, y esta anticipación negativa que realizamos no se corresponde con la realidad.

Otros síntomas que podemos presentar cuando tenemos una fobia pueden ser:

  • Físicos o fisiológicos. Son los más fácilmente reconocibles, ya que se dan en el propio cuerpo y pueden ser incluso apreciados por los demás. Los más habituales son pulso acelerado, respiración agitada, sudoración, temblores, escalofríos, tensión corporal, dolor de cabeza, etc…
  • Cognitivos. No son síntomas visibles, por lo que en ocasiones no reflexionamos sobre ellos y quizá no seamos ni conscientes de los mismos. Los más habituales son los pensamientos negativos, como anticipar que el objeto o la situación temida puede herirnos (como por ejemplo «ese perro me va a atacar» o «hace muy mal tiempo, no deberíamos viajar ahora en avión»).
  • Conductuales. El miedo que sentimos unido a los síntomas descritos hace que, generalmente, realicemos las llamadas conductas de escape o de evitación. Son aquellas que nos permiten «escapar» (huir) de la situación o del objeto temido. A corto plazo hacen que la ansiedad que sentimos disminuya y, por tanto, que nosotros nos encontremos mucho mejor. Sin embargo, esto hace que no nos enfrentemos a la ansiedad que nos produce, por lo que en el momento en el que tenemos que hacerlo, esta es tan alta que puede llegar a incapacitarnos (por ejemplo: perdernos un viaje por no querer subirnos a un avión, evitar sacar el carnet de conducir a pesar de querer hacerlo…).

Diferentes tipos de fobias.

Aunque las fobias son tan numerosas como miedo tenemos, podemos diferenciar diferentes categorías según el objeto o la situación a la que temamos. Las fobias más características son:

  • Fobia a animales: a las arañas, perros, insectos…
  • Fobias ambientales o al entorno natural: a las alturas, tormentas, oscuridad…
  • Fobias situacionales: conducir, espacios cerrados, como un ascensor (claustrofobia), miedo a volar…
  • Fobia a la sangre, a las inyecciones y/o daño: como por ejemplo a las agujas o a procedimientos médicos. En este caso cabe destacar que la reacción fisiológica, es decir, los síntomas que sentimos cuando estamos ante la situación que nos produce ansiedad, es completamente opuesta a la que se da ante el resto de fobias. Mientras que generalmente se produce un aumento de los síntomas y una activación corporal (sudoración, taquicardias, conductas de escape…), en este caso decimos que se tiene una respuesta vasovagal. Esto da lugar a que la frecuencia cardíaca y la presión arterial disminuyan, produciéndose mareos o desmayos.

Causas.

A pesar de que en la actualidad no están claras las causas por las que se pueden desarrollar las fobias, sí existen diferentes factores de riesgo, como pueden ser:

Tratamiento de las fobias.

  • Malas experiencias: La presencia de acontecimientos traumáticos relacionados con la situación temida.
  • Comportamientos aprendidos: La adquisición del miedo debido a factores sociales como los miedos aprendidos de los padres.
  • Genética.

El tratamiento más ampliamente utilizado para las fobias es la terapia de exposición, debido a la gran cantidad de investigación científica y apoyo con los que cuenta. Consiste en ir enfrentándonos de manera progresiva y controlada a diferentes situaciones temidas, empezando desde la que nos genera menos malestar, e ir poco a poco aumentando de dificultad. Existen dos formas de realizar esta exposición: en vivo (en el mundo real, es la más recomendable y efectiva) o en imaginación. La más recomendable es la exposición en vivo, ya que es la más efectiva. Sin embargo, la exposición en imaginación puede ser recomendable cuando la situación que tememos no es accesible, como por ejemplo ante una fobia a volar.

La terapia de exposición no solo nos ayuda a disminuir el miedo, sino también la ansiedad, los pensamientos negativos, los síntomas antes descritos y las conductas de escape y evitación, provocando una mejora en diferentes áreas de nuestra vida.

Otras terapias que pueden servir a disminuir la ansiedad y a aumentar el control de los síntomas son:

  • Las técnicas de relajación y/o respiración.
  • La terapia cognitivo-conductual: Ayuda a disminuir la ansiedad antes de la exposición y a debatir nuestros pensamientos negativos e irracionales.
  • Realidad virtual: Puede hacer que los pacientes experimenten las mismas emociones que ante la situación fóbica. Igual que la exposición en imaginación, es recomendable cuando la exposición en vivo no es viable.

Entonces, ¿cuándo debemos contactar con un profesional?

Por otro lado, cabe destacar que gran parte de los niños presentan diferentes miedos durante su infancia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estos son superados y corresponden a un normal y correcto desarrollo. Es recomendable acudir a un profesional cuando la ansiedad que generan es excesiva o cuando percibimos que los síntomas no disminuyen y/o empeoran con el paso del tiempo.

Cuando la ansiedad que nos provoca el objeto o la situación temida es tal que nos incapacita a la hora de desarrollar actividades de nuestra vida o cuando la angustia que nos genera interfiere en nuestra salud física o mental. 

La terapia correcta puede ayudar a la mayoría de las personas. Cuanto antes pidas ayuda, más probabilidades tendrás de que la terapia sea eficaz.

Este contenido tiene un objetivo meramente informativo. Si sientes que necesitas ayuda solicita una consulta con un profesional.

Artículo documentado por:

Concepción Cendón Dacosta

Concepción Cendón Dacosta

Concepción Cendón es Directora y fundadora de los centros “Codex Psicología y Codex Formación” con una trayectoria de 20 años de experiencia. Es Licenciada en Psicología, especialista en Psicología Clínica y de la Salud y con formación en Psicología Jurídica (Nº 3026 del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia). Es miembro del Listado Oficial de Peritos psicólogos para la administración de justicia en los ámbitos del derecho civil y penal y también del Equipo de Intervención Psicológica en los casos de Adopción Internacional, del Colegio Oficial de Psicólogos de Galicia. Su pasión y vocación por la psicología le ha llevado a especializarse en diferentes ámbitos como, intervención en crisis, duelo patológico, altas capacidades intelectuales o neuropsicología, y a estar formándose y actualizándose constantemente en diversas teorías y técnicas psicológicas como terapia cognitivo-conductual, terapias de tercera generación y terapia con realidad virtual.

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