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Tras años en los que la educación era en muchos casos fundamentalmente autoritaria y punitiva, donde no se tenía en consideración a las necesidades específicas de los menores, y donde el castigo (en ocasiones incluso físico) era el modelo imperante, se ha pasado en los últimos años, en algunos contextos (tanto familiares como escolares) a otra que no es menos extrema, la educación sin reglas. Una educación en la que todo vale y donde hay escasas normas o límites o estos se marcan con poca consistencia y/o coherencia, y por lo tanto el niño no aprende ni interioriza que los actos y conductas  tienen consecuencias positivas o negativas.

Cada individuo tiene que saber qué es lo que se espera de él en los distintos contextos. Sentirse seguro en un contexto predecible, saber hasta donde es conveniente o posible llegar y donde no. Aprender lo que está bien y lo que está mal y las consecuencias que ello conlleva, e ir ganando responsabilidades de manera paulatina para sentirse válido.

¿Por qué en la actualidad nos encontramos con adolescentes incapaces de asumir normas, de auto- gestionar sus emociones y con una falta de límites tan importantes?

Buscar “culpables” no servirá de nada, pero si lo hará el hecho de sentirse responsable del ahora. Los errores cometidos en un pasado, pasado son. Tocará ponerse a “trabajar” cuanto antes. Las pautas educativas de los padres deben ser consistentes y buscar un estilo con una función asistencialen el que el niño obtenga aprecio, confianza y apoyo;  y una función personalizadora  basada en el establecimiento de normas y límites, pero también en el fomento del autocontrol y  la autonomía.

Entonces ¿Qué se puede hacer si me encuentro en esa situación con mis hijos?

  • Cuanto antes debo asumir el rol de adulto, de enseñanza. Encontrar un equilibrio entre el dejar hacer y no pasar ciertas barreras. El adolescente o niño debe aprender lo que es la frustración y superarla; que no todo es válido ni va a ser cómo él quiere, y que tiene que cumplir con unas responsabilidades.
  • Establecer límites y mantener la disciplina no es sinónimo de autoritarismo. No se trata solo de castigar al niño para que haga lo que los adultos quieren. La educación consistirá también en crear capacidades o habilidades respetando sus características individuales; además de fomentar valores como el respeto, la tolerancia y la responsabilidad.
  • Manteniendo constante el afecto y facilitando la autonomía en la medida en que el hijo se va responsabilizando, centrando su interés en ayudarle, para que progresivamente vaya dando el paso desde un acatamiento a las normas impuestas, a una mayor responsabilización de sus actos por la elección crítica de los motivos. De este modo se le facilita y estimula para que sea capaz de tomar decisiones personales, en definitiva, a que pase a depender cada vez más de sí mismo por una acción más consciente y responsable.

¿Cómo empezar? ¿La casa por el tejado?

  • Como padres tendréis que mentalizaros de que el trabajo será diario, como una carrera de fondo. Además de tener en cuenta unos cuantos aspectos que son fundamentales:
  • No siempre la evolución será de manera lineal hacia arriba, se irá mejorando, pero habrá altibajos.
  • Nuestro objetivo número 1 será propiciar una comunicación abierta y positiva con nuestros hijos.
  • Centrarse en lo que tu hijo está haciendo bien y refuérzale por ello.
  • Tener en cuenta la edad y circunstancias de cada niño/ adolescente de cara al establecimiento de normas y límites.
  • Las demandas tienen que ir acorde con su edad y presentárselas de una manera atractiva, generando en él un hábito de superación y esfuerzo constantes.
  • Ser coherentes en lo que le pedimos al menor con nuestra manera de comportarnos.
  • Negociar y propiciar un clima democrático en el que cada uno pueda aportar ideas y su opinión.
  • Ser consistentes en cuanto al cumplimiento de las normas.

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