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Una alimentación balanceada proporciona un crecimiento sano. La leche materna reúne todas las exigencias nutricionales, proporcionando al bebé la mejor protección contra las alergias alimentarias. Las frutas y verduras frescas son excelentes fuentes de vitaminas, minerales y fibras que contribuyen en la prevención de enfermedades.

Pero además del valor nutricional de una alimentación equilibrada hay que añadir la importancia de las variaciones de texturas y consistencias de los alimentos (que requieren esfuerzo masticatorio), estimulando el adecuado crecimiento óseo facial y su desarrollo muscular.

El ejercicio proporcionado por la masticación engloba estructuras como lengua, músculos, dientes, articulaciones y huesos, que trabajan de manera conjunta, posibilitando el desarrollo armonioso de las estructuras faciales. Estos aspectos fisiológicos junto con la estimulación del lenguaje,  acarrean el beneficio de la reducción de posibles desviaciones fonéticas en los niños.

En los primeros meses de vida del bebé, la lactancia se realiza por la succión. La succión es innata, está presente desde la vida intrauterina y desempeña un papel importante en el crecimiento cráneo-facial y en el desarrollo adecuado de las funciones de respirar, deglutir, masticar y hablar. Al succionar, el bebé favorece el crecimiento de la mandíbula, preparándose para las próximas etapas del desarrollo y además, respira por la nariz estimulando la respiración nasal. La posición de la boca provoca la estimulación de puntos articulatorios responsables de la producción de los fonemas. Toda la musculatura facial se fortalece durante los intervalos de succión.

 

El uso de biberones y / o chupetes

El niño puede expresar su satisfacción oral a través de succión de chupete, de dedo y / o biberón. Estos hábitos pueden ser abandonados espontáneamente. Cuando esto no ocurre, deben ser retirados para que no sean perjudiciales. Se aconseja que el uso de biberones y / o chupetes no supere los dos años a dos años y medio. El biberón y el chupete promueven un posicionamiento incorrecto de la lengua. Esta mala postura lingual por tiempo prolongado promoverá una mala oclusión dental y  un patrón respiratorio oral (respiración por la boca).

Se sugiere:

-Utilizar tetinas anatómicas

-No aumentar el agujero de la boquilla del biberón

-Ofrecer el chupete solamente cuando el niño lo  necesite

-No ofrecer el biberón en la cama evitando caries y otitis

-Incentivar la retirada definitiva del chupete a partir de los dos años / dos años y medio.

Alimentación y masticación

A partir de los seis meses de vida, el aparato digestivo del bebé ya es lo suficientemente maduro para recibir otros alimentos y el pediatra puede aconsejar la diversificación de la dieta, siendo la transición de manera gradual.

El niño debe aprender desde temprano a comer masticando muy bien, a variar sabores, consistencias, temperaturas, texturas, formas y volúmenes de los alimentos ofrecidos.

Esta experiencia promueve el entrenamiento gradual del aprendizaje de la masticación, que estimula los músculos y los movimientos de lateralidad de la mandíbula para promover el crecimiento craneofacial.

Una alimentación pastosa prolongada lleva al niño a no masticar, por lo que no hay esfuerzo muscular, ocasionando un desequilibrio de la musculatura y puede llevar a una flacidez oral. Esta flacidez puede retrasar y / o alterar el habla.

La introducción de nuevos alimentos debe ser de una manera divertida y placentera y requiere paciencia y dedicación. El esfuerzo aplicado hoy, seguramente se reflejará en la prevención de futuros problemas en el desarrollo de las estructuras orofaciales.

Los padres deben estar alertas para:

-Niños que duermen con la boca abierta, roncan y babean

-Niños que juegan con la boca abierta y con la lengua hacia fuera

-Niños que mastican muy rápido o que usan siempre líquidos para ayudar a tragar o que hacen movimientos de cabeza en la deglución

-Niños que mastican de un solo lado

-Niños con alteraciones en la arcada dental

-Niños que sacan mucho la lengua a la hora de hablar, masticar y/o tragar.