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‘’Las causas externas de mortalidad (no naturales) suponen el 3’6% del total, dos décimas menos que en 2015’’. (España en cifras, 2017, pág. 20)

En la siguiente imagen, podemos observar cual es la principal causa externa de mortalidad en España, y el sexo en el que prevalece.

Fuente: Instituto nacional de estadística, 2017.

Como se puede apreciar en la imagen anterior, el fallecimiento por suicidios y lesiones autoinfligidas, sobre todo en hombres, arroja unas estadísticas muy elevadas, que superan con creces los accidentes de tráfico de vehículos de motor, entre otras. Es por ello por lo que debemos empezar a concienciar a nuestra sociedad en la prevención, educación sobre las enfermedades mentales, y en dotarles de estrategias para, entre todos, lograr disminuir este camino sin salida, en el que muchas personas creen realmente que no existe ninguna solución mejor.

En Codex creemos que es realmente importante desmontar ciertos mitos que solemos relacionar con este tipo de sucesos, los tenemos muy interiorizados en algunos casos, pero no dejan de ser prejuicios que se basan en el desconocimiento hacia una situación cada vez más latente, y que tan solo sirven para estigmatizar más a este colectivo.

# MITO 1

Las personas que intentan suicidarse solo intentan llamar la atención

Realidad: La mayoría de las personas que intentan suicidarse padecen una enfermedad mental, como: la depresión, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, la dependencia a las drogas, o a menudo, una combinación de algunas de las anteriores.

Enmarcar el suicidio como un método para llamar la atención prejuzga a estas personas de manipuladores, cuando de hecho, están pasando por una problemática de salud mental.

Además, incluso si un intento de suicidio es un grito de ayuda, significa que la necesitan, así que ¡Ayudémoslos!

#MITO 2

El suicidio es egoísta

Realidad: El suicidio es algo nefasto para una familia y los que quedan, nunca volverán a ser los mismos. Pero cuando alguien está severamente deprimido, realmente piensa que el mundo estaría mejor sin él.

Los pensamientos de índole suicida están enmarcados en una triada emocional: desesperanza, impotenciae inutilidad. La desesperanza te hace creer que las cosas nunca mejorarán, que continuarán así de mal para siempre. La impotencia es paralizante, no ves el control sobre tu propia vida, las cosas siguen sucediendo y te hacen sentir cada vez peor. Por último, la inutilidad te hace decirte a ti mismo cosas tal que ‘’Eres un fracaso total de ser humano’’, ‘’Nunca has valido para hacer nada’’.

Esta triada emocional es tan fuerte, que cualquier susurro de esperanza, eficacia o valor se acaba ahogando. Es por ello que muchas personas que se suicidan, creen de verdad que hacen un favor a su familia.

# MITO 3

No le preguntes a alguien sobre si ha pensando en el suicidio, pues podrías alentarlos.

Realidad: Si estás preocupado porque crees que alguien podría estar pensando en quitarse la vida, sé sincero con él. Pregúntaselo ¿Estás pensando en desaparecer, has pensado alguna forma de llevarlo a cabo? Y luego escucha. Le estás ofreciendo tú tiempo y la oportunidad de desahogar sus pensamientos, pudiendo ayudarlo desde la comprensión y empatía a que no cometa ese tipo de acto.

#MITO 4

Los individuos que cometen suicidio querían morir.

Realidad: Las personas que se suicidan querían poner fin a su dolor, que no es lo mismo que querer morir. Simplemente no pueden aguantar más el cansancio mental y físico por el que están pasando.

#MITO 5

Los pensamientos suicidas no son muy frecuentes

Realidad: Los pensamientos suicidas en muchas ocasiones son fugaces: ‘’Qué bueno sería terminar con todo esto’’, o,‘’Me gustaría poder desaparecer por siempre’’: son bastante comunes. Una solo idea de este tipo que se te ocurra no es motivo de alarma. Sin embargo, si sucede con frecuencia, especialmente si estás pasando por un momento difícil, es posible que algo dentro de ti te esté pidiendo que busques ayuda.

Los pensamientos más preocupantes estarían en 3 niveles: suicidas pasivos, que son deseos de morir sin un intento deliberado. Estos incluyen esperar a ser golpeados por un autobús, o pensar: ‘’Si me fuera a dormir y no despertara, estaría bien’’. Un paso más arriba son los pensamientos suicidas activos, como pensar en saltar delante de un autobús, o activamente pensando en suicidarse. El último y más preocupante nivel incluye hacer un plan específico, como, cuándo, dónde y cómo acabar con la vida.

Si alguien te confiesa algún tipo de pensamiento suicida, no te despreocupes si son del nivel 1 (suicidas pasivos), tómatelo siempre en serio para poder ayudarle a que no vayan a más, o intenta buscar apoyo en los tratamientos existentes como la Psicología.

 A modo de prevención ante una emergencia, si conoces a alguien que pueda estar pasando por esta situación, te ofrecemos algunas pautas de actuación:

  • En un primer momento, no censures ni critiques su conducta, tampoco la juzgues de una manera superficial o ligera
  • Señala lo irreversible de la decisión, y, por tanto, intenta aumentar la motivación para que esa decisión se tome después de haber valorado todas las alternativas de solución a su malestar.
  • Aborda siempre el suicidio con seriedad y respeto
  • Conversa con la persona desde el genuino interés en conocer las causas de esta ideación suicida.