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Hacerse mayor, envejecer, es una etapa del desarrollo natural de una persona, pero para vivir esta etapa con vitalidad es preciso que sea concebida desde una percepción positiva y una actitud que nos ayude a abrazar con optimismo la vida. Como dice Georg Christoph Lichtenberg “Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”.

¿Por qué da miedo envejecer?

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que, a modo de pasaporte para el éxito y la felicidad, imperan los cánones de belleza propios de la juventud. El envejecimiento puede ser interpretado como pérdida de un lugar relevante en la sociedad. Caer en esta percepción nos lleva a una actitud pesimista y negativa durante esta nueva etapa de la vida. Una buena percepción vital en el proceso de envejecimiento, ayudará a abrazar con optimismo la vida.

Consigue un envejecimiento activo

Si todas las etapas de la vida requieren capacidad de adaptarse a cambios, el envejecimiento requiere de un proceso de adaptación mayor para el que es conveniente estar lo más preparado posible. Para vivir estos cambios de forma positiva es preciso mantener la mente y la vida en activa con acciones y hábitos saludables que permitan cuidar nuestro cerebro y crear un buen futuro. Para ello es importante:

  • Llevar una vida saludable: alimentación equilibrada, ejercicio físico, hábitos y rutinas adecuadas, tratamiento médico de las enfermedades.
  • Mantener el cerebro activo para asegurar su buen funcionamiento, aprender nuevas cosas, mirar con curiosidad lo que rodea, realizar viajes, entrenar la memoria y la atención.
  • Mantener la relación social, compartir actividades con amigos, realizar actividades grupales para combatir la apatía y la soledad. Las personas activas y optimistas son más eficaces en sus recursos personales.
  • Es importante aprender recursos adecuados que nos provean de bienestar psicológico duradero y fomenten nuestra salud física y mental.

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Programas para Mayores y sus cuidadores

Ponemos a tu disposición Programas para Mayores y sus cuidadores, programas de intervenciones específicos, según necesidades, para ayudar a mayores, a sus cuidadores y a sus familias.

 

Evaluación neuropsicológica y plan de intervención

Una detección precoz favorece una intervención temprana. Por eso, es importante realizar una evaluación del deterioro cognitivo, aunque sea leve, en los casos de posible demencia.

Para favorecer el tratamiento temprano te ofrecemos un plan integral de intervención interdisciplinar que estimule tus habilidades cognitivas, seguimiento evolutivo y la adaptación del tratamiento, según las fases de la demencia.

Programa de Vitalidad Cognitiva y bienestar psicológico

Cuando somos mayores, podemos tender a perder la curiosidad por aprender dejando, así, de ejercitar la mente. Lo más frecuente es que funciones cognitivas como la memoria, la atención, la reflexión o la capacidad para organizar y planificar empiecen a sufrir deterioros como consecuencia de la edad. En algunos casos, estos deterioros son las primeras señales de una demencia.

Sin embargo, las personas Mayores pueden seguir aprendiendo. A través de este programa, para personas mayores de 60 años, conseguirá mantener las neuronas activas y favorece la salud mental.

El programa puede combinar:

  • La ejercitación de las funciones cognitivas.
  • La mejora de la calidad de vida y el bienestar personal.
  • La práctica de Mindfulness.
  • Psicoterapia individual, en los casos de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos del suelo, duelo, etc.

Programa para Familiares y cuidadores: Manejo de Situaciones Difíciles

Cuando los mayores enferman y son dependientes pueden ser cuidados por sus familiares más allegados. Proporcionar cuidado durante un periodo prolongado puede ser física y emocionalmente agotador e influir adversamente en la salud psicológica apareciendo síntomas ansioso-depresivos derivados del estrés que este cuidado supone.

¿Qué necesita el cuidador?

Aprender a canalizar las motivaciones del cuidado sin necesidad de renunciar a la vida propia.

Información sobre la enfermedad, las necesidades del enfermo, la forma de afrontar esas necesidades, los límites del cuidado y evitación de las potenciales manipulaciones del enfermo.

Aprender a manejar comportamientos y situaciones difíciles con el mayor y con otros familiares.

Orientación e información sobre centros asistenciales, ayudas, subvenciones, tramitación administrativa y aspectos legales.