Publicado por & archivado en Actualidad.

Las Navidad está cerca, y es en este período cuando comenzamos a preguntarnos qué regalar a las personas que más queremos. Por lo general, indagamos o abordamos nuestras dudas directamente, pero, si deseamos sorprender, la situación cambia y los interrogantes se acumulan. Os proporcionamos unas cuantas claves para seleccionar un buen regalo:

Unas semanas antes de la fecha señalada, estate especialmente atento/a a comentarios sobre sus gustos y deseos.

Pensar en los momentos que habéis compartido: dale vueltas a aquellas situaciones especiales en las que pasasteis un rato agradable. Por ejemplo: si tu pareja es un forofo del cine, regálale un bono de entradas para que pueda disfrutar de los últimos estrenos; si a tu hijo/a le gusta acudir a festivales, básate en la música que suele escuchar y cómprale una entrada para ver a sus grupos de música favoritos; si tu tío/a es un comensal de primera, deléitale con un festín por todo lo grande en un restaurante especial (buena calidad, vistas privilegiadas, con compañía…), etc.

Si te decantas por un obsequio relacionado con un hobbie, infórmate bien de lo que le van a regalar el resto de familiares; En muchas ocasiones, los regalos se vuelven repetitivos si la temática es demasiado parecida.

No hagas regalos que puedan suponer una carga: la finalidad de un regalo es poder disfrutar del mismo. En este punto no hay que confundir gustos personales con deseos individuales. Por ejemplo: que a tu hermano le guste mucho la naturaleza, no significa que desee que le regales una planta exótica por Papá Noel. Quizás no tenga el tiempo necesario que requiere el cuidado de una especie tan poco común (o no le apetezca invertir su tiempo de ocio en ella). Lo mismo sucede con las mascotas, puede que a tu persona especial le encanten los animales, pero que actualmente no quiera comprometerse con el cuidado de una mascota que dependa de él/ella. A la hora de agasajar a alguien, prioriza las preguntas: ¿podrá disfrutarlo? ¿querrá invertir tiempo y esfuerzo?

A no ser que conozcas muy bien el gusto de la persona, trata de no arriesgarte con piezas de decoración. Cómo acomodar la casa es algo muy personal, y puede que al final el otro/a acepte tu regalo por compromiso. Es preferible acogerse a otras opciones, por ejemplo: si quieres agasajar a algún compañero/a de trabajo, es más apropiado invertir en algún detalle funcional y/o gracioso, antes que arriesgarse y no acertar en absoluto.

No confundas tus deseos con los de terceras personas: puede que consideres que determinados regalos son una pérdida de tiempo y/o dinero, pero en quien debes pensar es en la persona que recibirá el obsequio. Que un artículo no sea de tu gusto, no implica que no le encante al otro/a (finalidad del mismo/a).

Evita regalar dinero: a no ser que sea la propia persona quien te especifique que ese es el regalo que desea, trata de evitar hacer uso del “sobre regalo”, puesto que puede interpretarse como una falta de interés en el otro/a; el mensaje que se recibe es que te desentiendes de sus gustos y/o necesidades, ahorrándote el esfuerzo que toda planificación conlleva.

Si tu regalo es para un niño/a, la clave es aunar la diversión con la educación (en base a su edad cronológica y/o mental). Si sólo te centras en alguno de estos aspectos, el obsequio no cumplirá ni la función que tú deseas (formar al menor) ni la que él espera (que le guste y se divierta).

Si te centras en lo que el otro/a necesita, procura conjugar varias características. Por ejemplo: si la situación económica familiar no se encuentra en su mejor momento y tu hijo/a necesita unos pantalones nuevos, trata de averiguar cuáles son los que le harían una mayor ilusión y, en caso de ser excesivamente caros, qué modelos pueden parecerse a la ansiada prenda de ropa.

Elabora tu propio regalo: nada es más original, apreciado y especial que aquello que se ha confeccionado y construido para hacer feliz a esa persona en concreto. Significa que el agasajador ha invertido tiempo y esfuerzo en sorprender y agradar al otro/a. Es una muestra de cariño y afinidad. Es probable que en el futuro los regalos prefabricados acaben siendo reemplazados, pero un obsequio elaborado específicamente para alguien trata de conservarse, si es posible, de por vida.

Estos consejos han de ser relativizados, puesto que el regalo perfecto es el tiempo de calidad que pasamos con nuestros familiares y/o amigos/as. La sonrisa que se dibujará en nuestra memoria cuando recordemos los momentos compartidos no viene con obsolescencia programada, ¡es imborrable!

“Adoro a las personas detallistas; no a aquellas que me hacen regalos, sino a las que me regalan momentos…” (anónimo).